Por supuesto, no hablamos de pastas ni bizcochos, sino de aquellos fragmentos de información que van almacenándose en un fichero de texto en el disco duro. No son nada recientes, ya que fueron creadas desde mediados de los noventa por un desarrollador de Netscape. Desde entonces el objetivo era que los cibernatutas mantuvieran su carrito de compras a full con los mismos ítems mientras navegaran. Algo interesante de esta primera cookie es que debía utilizar pocos recursos del servidor, y de hecho sigue conservando ese tipo de característica, ya que se trata de un archivo de texto que se instala en tu ordenador.

Cookies en los ordenadores y su función

Por supuesto, han ido evolucionando, pero el principio sigue siendo el mismo, que es enfocarse a los usuarios y al marketing online. Por ejemplo, las cookies tienen la característica de generarse en los servidores de webs que visitas, que a su vez las envían a distintos navegadores. Al hacerlo, devuelven esa valiosa información sobre tus preferencias de consumo así como los diversos intereses que poseas sobre prácticamente todo, a los servidores.

Diferentes tipos de cookies

Las cookies se usan para identificarte cuando ingresas a una página de Internet, para que cuando regreses ya no tengas que volver a hacerlo. Es así que, al conocer tus preferencias, personalizan la forma en que haces búsquedas y te desenvuelves, para mostrarte aquellos productos, marcas o servicios por los que te interesantes.

Por otra parte, hay diferentes tipos de cookies; pueden ser temporales (cuando cierras la sesión de tu navegador, no las verás más), o permanentes. Sin embargo, según quién las gestione pueden clasificarse como first party (por el mismo dominio que sale en el navegador) o ser por un tercero, esto es, de otra publicidad dirigida según tus preferencias y por eso se llaman third party.